¿Por qué el consumo constante nos deja vacíos?
La publicidad y el sistema económico necesitan que nos sintamos incompletos. Nos venden la idea de que "nos falta algo" (un auto, ropa, un estatus, un teléfono nuevo) para alcanzar la felicidad. Cuando compramos algo que deseábamos, sentimos bienestar, pero esa breve felicidad se va muy pronto. Se llama "adaptación hedonista": nos acostumbramos rápido a lo nuevo y volvemos al nivel de insatisfacción anterior. Los deseos no se apagan al ser complacidos; al contrario, se alimentan. Los apegos y deseos insaciables actúan como el fuego: si le echas leña (más consumo), el fuego crece en lugar de apagarse. La mente se vuelve adicta a la "novedad". Una vez que el objeto pierde su brillo inicial, la insatisfacción regresa y la mente salta al siguiente deseo. Al buscar la plenitud afuera, nos atrapamos en una persecución sin fin. Todo lo externo es transitorio. Lo que se compra se desgasta, pasa de moda, se rompe o pierde su valor emocional. Si construimos nuestra ...



