viernes, 15 de junio de 2018

Efectos del Yoga en el Cerebro, parte III

Mejora la memoria y el aprendizaje


En la Facultad de Medicina de Harvard han descubierto que después de dos meses de practicar yoga, aumenta la densidad de la materia gris en el hipocampo. 

La principal función del hipocampo es la de mediar en la generación y la recuperación de recuerdos. 

En opinión de los investigadores, la densidad de esta parte lleva a aumentar nuestra conciencia y a mejorar tanto la memoria como la capacidad de aprendizaje. 

También se ha observado que con la práctica de yoga se producen cambios en la amígdala, la parte del sistema límbico responsable de controlar nuestros niveles de ansiedad. 

En resumen, la práctica de yoga mejora nuestra capacidad de aprender y de relajarnos.

sábado, 9 de junio de 2018

Efectos del Yoga en el Cerebro, parte II

Reduce la cantidad de cortisol en el cerebro. 
El cortisol es una hormona que se dispara cuando estamos nerviosos y está asociado al debilitamiento del sistema inmunológico, de la memoria y los huesos, a la depresión, la presión alta, la resistencia a la insulina y la ingesta compulsiva de comida.
Es decir, la práctica de Yoga protege al sistema inmune, a la memoria, la salud mental, los huesos, el equilibrio de la insulina y en la alimentación.

miércoles, 6 de junio de 2018

Efectos del Yoga en el Cerebro, parte I

Aumentan la dopamina y la oxitocina, esto nos ayuda a sentirnos más relajados y preparados para gestionar mejor cualquier situación estresante, y aumenta nuestra sensación de felicidad. 
Aumentan nuestros niveles de GABA, neurotransmisor que afecta directamente al sistema nervioso central y calma la actividad cerebral. 


Los antidepresivos y los ansiolíticos intentan conseguir estos efectos, pero con innumerables efectos secundarios.

martes, 29 de mayo de 2018

¿Qué es lo que hemos de aprender?


Estamos aquí para aprender. Pero ¿aprender qué?

Justamente lo que nos sucede, lo que nos está ocurriendo, nos indica el camino que hemos de recorrer para ir aprendiendo.

Precisamente eso que no nos gusta, eso que consideramos un problema, eso que sucede contra nuestras preferencias, es una señal del Universo, de la Gran Consciencia, de lo que quiere de nosotros.

Nosotros somos esa Gran Consciencia, no nos consideremos separados ni distintos de esa Consciencia sin límites. Lo que sucede, es nuestra Consciencia más amplia actuando. 

No nos aferremos a las opiniones y deseos de nuestro pequeño cuerpo-mente; dejemos que eso que está sucediendo sea nuestra opción, aceptémoslo, abracémoslo y caminemos con ello … Así aprenderemos ...

Aprender a que lo que sucede es nuestra propia consciencia más amplia actuando; que no somos este aglomerado de cuerpo, mente, deseos, opiniones y aversiones sino algo mucho mayor.

domingo, 27 de mayo de 2018

Hay una dimensión de nuestro Ser que es infinita, incólume, gozosa y bienaventurada; y también está la dimensión manifestada de nuestro Ser, en el mundo material. 
En aquella otra dimensión todo es quietud y paz, en este plano material todo es cambiante. 
Queremos que las cosas que nos gustan sean permanentes pero a cada instante nos topamos con que no lo son ... 
Cada día nos enseña que aquí, en esta vida, las situaciones, cosas y seres nacen y mueren, suben y bajan, se expanden y se contraen; todo lo que nos agrada viene y se va. 
Cuesta ... pero más sufrimos si no recordamos y acogemos esta verdad ...

viernes, 18 de mayo de 2018

Reivindicando la Tranquilidad

Conduzco por mi ciudad y me encuentro con conductores apurados, todos urgidos, desesperados. ¡Pareciera que todos están sumamente atrasados o con una urgencia vital! 

Realmente están muy tensos, se nota que no lo están pasando nada bien con ese nivel de estrés. Lo lamento por ellos. 

ph: Radha Ruth
Pero el tema no queda ahí, a estos choferes se les esfuma toda la cordialidad, educación y sensatez con ese apremio: agreden, pasan a llevar, actúan de modo imprudente y peligroso: se ponen en riesgo a ellos y a los demás. 

El asunto es que la mayoría de esos conductores acelerados no van siquiera atrasados a su destino o con un problema de vida o muerte. Simplemente es el “modo normal” en que se mueven en sus vehículos e incluso al caminar. 

Se ha instalado una actitud de rapidez al desplazarse sin importar si realmente hay motivo para esa urgencia, como si la vida fuera un apuro y una tensión constante. ¡Qué manera más infeliz de vivir la vida! 

Mis conciudadanos han asimilado el andar apurado como el único modo posible de ir de un lugar a otro, llegando incluso a considerar equivocados, inadecuados e irritantes a quienes disfrutan de un modo tranquilo de moverse y vivir. 

Este aceleramiento nervioso e irritable es dañino y peligroso. Perjudicial para la salud de quien lo experimenta, para sus relaciones interpersonales, para su armonía y bienestar. Peligroso para su propia integridad física y la de los demás conductores, acompañantes y peatones. Cualquier imprevisto, cualquier accidente a alta velocidad causa mucha más destrucción que uno a velocidad moderada, y finalmente causa un atochamiento que retrasa a todos mucho más. 

Por ello, reivindico el derecho a la tranquilidad, a la lentitud, a la calma, a la sonrisa al conducir y desplazarse, al disfrute y sencillez. Reivindico la calma como el modo natural de vivir y ser de los seres humanos: caminando, respirando, mirando, observando, sintiendo los olores, escuchando los sonidos, siendo amables con los que se cruzan, agradeciendo por cada hojita, cada nube, cada melodía, cada niño que podemos percibir. 

La vida y el gozo es ahora, dentro nuestro, no afuera, no después, no en el mañana, sino en este preciso momento; cada agradecimiento, cada amabilidad, cada serenidad nos acercan a ese núcleo de gozo y plenitud que somos.


sábado, 12 de mayo de 2018

La mente es generada por un cuerpo individual y obedece a sus lógicas de individuo separado; por ello es que necesitamos ir más allá de la mente para poder comprender y experimentar el ser ilimitado que somos.