viernes, 18 de mayo de 2018

Reivindicando la Tranquilidad

Conduzco por mi ciudad y me encuentro con conductores apurados, todos urgidos, desesperados. ¡Pareciera que todos están sumamente atrasados o con una urgencia vital! 

Realmente están muy tensos, se nota que no lo están pasando nada bien con ese nivel de estrés. Lo lamento por ellos. 

ph: Radha Ruth
Pero el tema no queda ahí, a estos choferes se les esfuma toda la cordialidad, educación y sensatez con ese apremio: agreden, pasan a llevar, actúan de modo imprudente y peligroso: se ponen en riesgo a ellos y a los demás. 

El asunto es que la mayoría de esos conductores acelerados no van siquiera atrasados a su destino o con un problema de vida o muerte. Simplemente es el “modo normal” en que se mueven en sus vehículos e incluso al caminar. 

Se ha instalado una actitud de rapidez al desplazarse sin importar si realmente hay motivo para esa urgencia, como si la vida fuera un apuro y una tensión constante. ¡Qué manera más infeliz de vivir la vida! 

Mis conciudadanos han asimilado el andar apurado como el único modo posible de ir de un lugar a otro, llegando incluso a considerar equivocados, inadecuados e irritantes a quienes disfrutan de un modo tranquilo de moverse y vivir. 

Este aceleramiento nervioso e irritable es dañino y peligroso. Perjudicial para la salud de quien lo experimenta, para sus relaciones interpersonales, para su armonía y bienestar. Peligroso para su propia integridad física y la de los demás conductores, acompañantes y peatones. Cualquier imprevisto, cualquier accidente a alta velocidad causa mucha más destrucción que uno a velocidad moderada, y finalmente causa un atochamiento que retrasa a todos mucho más. 

Por ello, reivindico el derecho a la tranquilidad, a la lentitud, a la calma, a la sonrisa al conducir y desplazarse, al disfrute y sencillez. Reivindico la calma como el modo natural de vivir y ser de los seres humanos: caminando, respirando, mirando, observando, sintiendo los olores, escuchando los sonidos, siendo amables con los que se cruzan, agradeciendo por cada hojita, cada nube, cada melodía, cada niño que podemos percibir. 

La vida y el gozo es ahora, dentro nuestro, no afuera, no después, no en el mañana, sino en este preciso momento; cada agradecimiento, cada amabilidad, cada serenidad nos acercan a ese núcleo de gozo y plenitud que somos.


sábado, 12 de mayo de 2018

La mente es generada por un cuerpo individual y obedece a sus lógicas de individuo separado; por ello es que necesitamos ir más allá de la mente para poder comprender y experimentar el ser ilimitado que somos.


jueves, 26 de abril de 2018

El Gozoso Silencio del Ser


Una tarde para acercarnos a nuestro interior: aquietándonos, silenciándonos,conectándonos con lo sutil que hay dentro nuestro, abriendo la mirada a otra visión de las cosas.





A través del cuerpo, la respiración, la música, la relajación, la meditación y la mirada filosófica del Yoga iremos experimentando dimensiones más profundas y bienaventuradas de nuestro ser, del Ser.

Están todos invitados: seas yogui o nunca has hecho yoga, si eres flexible o tieso/a, joven o mayor, formal o hippie, adinerado/a y sencillo/a, trabajador/a, cesante u otra cosa, ...

El aporte es de $25.000 (pero si eso es mucho para ti, lo conversamos)

Informaciones e inscripciones: info@yogasakhyam.com

Sábado 26 de mayo, de 16:00 a 19:00 hrs.

Dirección: Sendero del Agua casa Z 1, Comunidad Ecológica de Peñalolén
(pondremos en contacto a los asistentes para que se coordinen con los autos para llegar al Rehue)

Facilita: Radha

Anda con ropa cómoda, elástica, ganas de disfrutar de la serenidad, y abierto/a a una visión distinta de las cosas.

sábado, 21 de abril de 2018

Yoga: ¿Unión o Separación?


A todo estudiante de yoga se le dice que Yoga es unión, sin embargo en un sentido muy relevante yoga es SEPARACIÓN.

Yoga es ir hacia el centro mismo de nuestro Ser, allí donde hay paz, quietud, alegría, gozo. Para poder instalarnos allí, en ese “lugar” dentro nuestro se necesita ir más allá (o más acá) de los pensamientos.


El pensamiento usual, normal, está vinculado con la sensación de individuo, con el sentir que somos un ser separado del resto de las cosas y seres. Los pensamientos que surgen de ese ser separado corresponden a protección, posesión, engrandecimiento, miedo, control, avaricia, poder, búsqueda de seguridad, de estatus, proyección de una imagen personal, etc. Esos pensamientos están por ello cargados de tensión, ansiedad, expectativa o frustración, y sus efectos emocionales en nosotros dependen totalmente de lo que ocurra afuera. Si conseguimos lo que queremos nos alegramos, si no lo conseguimos, nos enojamos, apenamos o frustramos.

Normalmente estamos totalmente inmersos en ese pensar, en esa corriente de pensamientos originados desde el ser un individuo con deseos, ambiciones, necesidades personales.

En ese modo de individuo no es posible la tranquilidad, o es muy limitada.

Yoga busca ir más allá de esa sensación de individuo que es tan sólo una parte de nuestro ser, una parte pequeña y superficial, con la que sin embargo nos identificamos constantemente.

¿Cómo podemos ir más allá (o más acá) de ese sentirnos un ser separado?

Yendo hacia la región del no-pensamiento, a la región original de nuestro ser no-material, ilimitado, sutil. Allí es donde podemos experimentar una serenidad de nivel superior, un gozo sin miedo, ni expectativa, ni deseo, ni aversión, ni competencia, ni autoimportancia ni ambición. Un lugar de quietud y plenitud.

A esa parte de nuestro ser le llamamos la Consciencia, es el puro darse cuenta, sin deseo, sin juicio, sin pensamiento.

Resulta que nuestro darnos cuenta habitualmente está unido, ligado, pegado al pensamiento y no lo podemos despegar. Aasí no podemos instalarnos voluntariamente en nuestro Ser, en el lugar de calma y dulzura que está dentro nuestro.

Por eso que en Yoga buscamos SEPARAR la mente (el pensamiento) de la Consciencia. Nos ponemos a observar los pensamientos desde fuera, con cierta distancia, como espectadores, como si estuviéramos viendo una película en el cine. Y así vamos produciendo esa SEPARACIÓN necesaria para volver a instalarnos en nuestro Ser esencial, para volver a experimentar el gozo, la confianza, el brillo de nuestro Ser.

Así es que Yoga no sólo es unión, también es separación, una separación necesaria pero muchas veces difícil, necesaria para la paz.


sábado, 14 de abril de 2018



Un dolor en el cuerpo, una enfermedad, tienen potencialmente un inmenso BENEFICIO.
Hacen que nos quedemos más quietos, volcando la atención a la sensación, al Ahora. Nos ayudan a estar más Conscientes, a estar más en la Realidad, en el punto desde donde nace todo lo que creemos Realidad.

domingo, 1 de abril de 2018

En el estudio de la Filosofía del Yoga no avanzamos rápido. Avanzamos lento. 

No aprendemos muchas ideas. Aprendemos muy pocas, quizás sólo una o dos, pero a esos temas les damos vuelta una y otra vez. Los miramos por uno y otro lado, los llevamos a la vida diaria, los volvemos a mirar y a conversar. 

No leemos muchos libros, quizás sólo uno o dos por año, pero en una frase podemos sumergirnos semanas, inspirándonos, aclarándonos, reflexionando. 

No nos llenamos la cabeza con muchos conceptos complicados. En realidad, lo que abordamos es muy simple. Muy simple. Probablemente lo más simple. Lo más íntimo. Lo más ... sin palabras. Lo más propio. 

Lo más sutil ...

sábado, 31 de marzo de 2018

Física cuántica: Experimento de la Doble Rendija

Aquí puedes ver y entender el experimento 

En la física moderna, la ciencia que más ha desechado una visión holística, una visión espiritualista de la vida, se encuentran con un experimento en donde la mente humana parece estar en el mundo externo que intentan descifrar con objetividad. En donde no parece haber una separación real entre la mente y el mundo “externo”. Es decir ya no tiene sentido hablar de “mundo externo”. El experimento es coherente con una visión unificadora de la realidad, en donde mundo y mente parecen ser lo mismo.