domingo, 1 de abril de 2018

En el estudio de la Filosofía del Yoga no avanzamos rápido. Avanzamos lento. 

No aprendemos muchas ideas. Aprendemos muy pocas, quizás sólo una o dos, pero a esos temas les damos vuelta una y otra vez. Los miramos por uno y otro lado, los llevamos a la vida diaria, los volvemos a mirar y a conversar. 

No leemos muchos libros, quizás sólo uno o dos por año, pero en una frase podemos sumergirnos semanas, inspirándonos, aclarándonos, reflexionando. 

No nos llenamos la cabeza con muchos conceptos complicados. En realidad, lo que abordamos es muy simple. Muy simple. Probablemente lo más simple. Lo más íntimo. Lo más ... sin palabras. Lo más propio. 

Lo más sutil ...

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