viernes, 2 de febrero de 2018

Maltrato, abuso ... una mirada desde el Yoga

¿Por qué alguien causa dolor a otro? Hay algo en él que no le permite ser sensible al dolor del otro. Porque está dan dañado que solo puede pensar en sí mismo, en cómo aliviar su propio dolor, miedo, desesperación, inseguridad. En su caso no hay espacio para actuar en beneficio o siquiera protegiendo al otro.

Si no queremos que haya más dolor en el mundo, si no queremos que nadie cause más dolor en el mundo, en lo que debemos enfocar la mirada es en ese dolor y esa fragilidad de quien hace daño, de quien pasa a llevar al otro, de quien sólo puede pensar en sí mismo (o los suyos más cercanos).

Todos somos luz, en el fondo de nuestro interior hay una luz resplandeciente de alegría, gozo, armonía y paz. Esa luz muchas veces no puede brillar. Está oscurecida por el dolor y la inseguridad que se han ido instalando y solidificando en nuestra mente y emoción. En algunos está más oscurecida que en otros. A mayor oscuridad, mayor desconsideración con los demás, mayor abuso de los demás, mayor maltrato a los demás. Y a la inversa: a mayor conexión con nuestra luminosidad esencial, mayor armonía queremos compartir con los demás, mayor alegría que puede y quiere respetar, considerar y colaborar con los demás.

Así es que un punto importante es la luminosidad, es decir, la conexión con esa “zona” de nuestro propio ser, desde donde nacen puras cosas buenas: serenidad, equilibrio, generosidad, honestidad y un modo de pensar más colectivo.

Entonces … ¿cómo aportamos para que disminuya el dolor, la crueldad, la deshonestidad, el abuso, el atropello? Podemos aportar trabajando en el reencuentro con nuestra propia luminosidad olvidada, pues esa luz es la misma que la de todos los seres, al desvelarla en nosotros ello va influyendo también en los otros. 

Toda la luz, todo el Ser está conectado, no somos seres separados, individuales, somos un mismo ser que creemos ser entidades separadas, individuales y en oposición. Si trabajamos en nuestra propia iluminación, estaremos también trabajando en la iluminación de aquellos que hacen daño. El despertar de una persona no es algo exclusivamente individual, es un hito en toda la humanidad. Un aumento en el nivel de luminosidad en el planeta.

También podemos imaginar, meditar, intencionar que esos seres que han causado daño despiertan, se dan cuenta de lo que han hecho, deciden no volver a hacerlo e intentan reparar el daño que han generado. Eso es lo más bello que puede suceder, quienes han hecho daño, se den cuenta realmente de lo que han hecho, de la oscuridad e ilusión en la que estaban, decidan cambiar el rumbo y restaurar el daño causado.

También podemos enviar luminosidad a aquellos que han sido los atropellados, los maltratados, los engañados, los pisoteados, los golpeados, y a sus familiares. Esa luz sin duda los ayudará, además de toda la ayuda concreta, material y emocional que podamos darles.

Creemos que somos seres separados e individuales, que tenemos que luchar por nuestra sobrevivencia, por nuestro engrandecimiento, por defendernos, por ganarle a otros. Esa es la máxima ilusión que el Yoga busca deshacer …



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