viernes, 25 de agosto de 2017

LA HONESTIDAD

La honestidad es la base de la confianza, la base del amor, la base de la comunicación, de las relaciones humanas.

Sin honestidad ¿cómo puedo siquiera comunicarme con otro? ¿cómo puedo entender sus palabras si no puedo confiar en que lo que está diciendo es realmente lo que piensa, siente o hace, si sus palabras significan otra cosa de lo que dice? Sin veracidad no es posible la comunicación.

Si no hay veracidad ¿cómo puedo confiar en el otro? ¿cómo puedo abrirle mi corazón? ¿cómo puedo siquiera ponerme de acuerdo en realizar alguna actividad con él? Es imposible.

Todos esperamos ser tratados con la verdad. Todos merecemos ser tratados con la verdad. El mínimo respeto que merece una persona es ser tratado con la verdad.

Sin veracidad ¿cómo puede haber respeto y cariño?

Si le miento a alguien es porque pongo en primer lugar mis intereses o necesidades personales, mi yo, mi ego, y dejo en segundo lugar al otro, dejo en segundo lugar el respeto al otro. Es un acto de egoísmo, que es la base del mal.

También puedo engañar al otro para protegerlo. Si no soy honesto, le estoy privando de su derecho a experimentar los hechos tal cual son y aprender de esa experiencia. ¿Cómo vamos aprendiendo de esta vida, cómo vamos evolucionando? A partir de las experiencias. Cada experiencia, sea dolorosa o no, es una oportunidad de aprendizaje.

Dios, Brahman, el Tao, la Consciencia Infinita, el Gran Espíritu, sea cual sea el nombre que le demos, es Ser, es Verdad, es Bienaventuranza. Si engaño, me alejo de esa Verdad, de ese Ser.

Todo lo que es, viene de ese Ser Cósmico, todo lo que nos sucede, sea agradable o doloroso, viene a nosotros desde esa Realidad para un propósito: para ese proceso evolutivo que cada uno debe recorrer.

Mentirle a otro, sea por interés personal o para protegerlo, es alejarse de la Verdad, del Ser, del Espíritu, es contraerse más aún en la pequeñez del ego, que sólo piensa en sí mismo o que cree saber qué es lo mejor para la otra persona. Lo que le sucede a cada persona es nada menos ni nada más que lo que necesita para su proceso evolutivo. ¡Qué iluso quien cree que le hace un bien a alguien ocultándole la verdad!

La deshonestidad no solo daña a quien es engañado sino también a aquel que miente. Al mentir nos traicionamos a nosotros mismos, traicionamos nuestra dignidad de seres luminosos, puros, divinos. Traicionamos la Verdad Cósmica y esa verdad que somos.

La mentira es una vibración muy baja desde el punto de vista espiritual. La mentira te mantiene atado al nivel del interés personal, del ego, del egoísmo, de la ignorancia.

La deshonestidad refleja en qué nivel evolutivo estás.

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